{"version":1,"type":"rich","provider_name":"Libsyn","provider_url":"https:\/\/www.libsyn.com","height":90,"width":600,"title":"350 ChilePodcast  - Cuento: Yo si yo no.","description":"350 ChilePodcast &amp;nbsp;-\r\n&amp;nbsp;\r\nLecturas para la Educaci&amp;oacute;n B&amp;aacute;sica\r\nCuento: Yo si yo no.\r\nResulta que hace miles de a&amp;ntilde;os viv&amp;iacute;a un matrimonio de Sapos que se quer&amp;iacute;an mucho y que lo pasaban muy bien a orillas de una charca. La casa en que viv&amp;iacute;an era de dos pisos, con terraza y todo, y en el verano sal&amp;iacute;an de excursi&amp;oacute;n en una barca hecha con un pedacito de pell&amp;iacute;n y una vela que les tejiera una Ara&amp;ntilde;a amiga. Se mostraban muy elegantes con sus trajes de seda verde y sus plastrones blancos. Y no eran nada de, feos, con sus grandes bocas y sus ojos de chaquira negra.\r\n&amp;nbsp;\r\nPor la &amp;uacute;nica cosa que a veces peleaban era porque al se&amp;ntilde;or Sapo le gustaba quedarse conversando con sus amigos de la ciudad Anfibia y llegaba tarde a almorzar y entonces la se&amp;ntilde;ora Sapa se enojaba mucho y discut&amp;iacute;an mucho m&amp;aacute;s a&amp;uacute;n y a veces las cosas llegaban a un punto muy des agradable.\r\n&amp;nbsp;\r\nY resulta que un d&amp;iacute;a lleg&amp;oacute; el se&amp;ntilde;or Sapo con las manos metidas en los bolsillos del chaleco, canturreando una canci&amp;oacute;n de moda, muy contento. Y resulta tambi&amp;eacute;n que ya hab&amp;iacute;an dado las tres de la tarde. &amp;iexcl;En verdad que no era hora para llegar a almorzar! Como nadie saliera a recibirlo, el se&amp;ntilde;or Sapo dijo, llamando:\r\n&amp;nbsp;\r\n--Sapita Cua-Cua... Sapita Cua-Cua...\r\n&amp;nbsp;\r\nPero la se&amp;ntilde;ora Sapa no apareci&amp;oacute;. Volvi&amp;oacute; a llamarla y volvi&amp;oacute; a obtener el silencio por respuesta. La busc&amp;oacute; en el comedor, en el sal&amp;oacute;n, en la cocina, en el repostero, en el escritorio, en la piscina, hasta se asom&amp;oacute; a la terraza para otear los alrededores. Pero por ninguna parte hallaba a su mujercita vestida de verde.\r\n&amp;nbsp;\r\nDe repente, el se&amp;ntilde;or Sapo vio en una mesa del sal&amp;oacute;n un papel que decir:\r\n&amp;nbsp;\r\nALMORC&amp;Eacute; Y SAL&amp;Iacute;. NO ME ESPERES EN TODA LA TARDE.\r\n&amp;nbsp;\r\nAl se&amp;ntilde;or Sapo le pareci&amp;oacute; p&amp;eacute;sima la noticia, ya que no tendr&amp;iacute;a qui&amp;eacute;n le sirviera el almuerzo. Se fue entonces a la cocina, pero vio que todas las ollas estaban vac&amp;iacute;as, limpias y colgando de sus respectivos soportes. Se fue al repostero y encontr&amp;oacute; todos los cajones y armarios cerrados con llave.\r\n&amp;nbsp;\r\nEl se&amp;ntilde;or Sapo comprendi&amp;oacute; que todo aquello lo hab&amp;iacute;a hecho la se&amp;ntilde;ora Sapa para darle una lecci&amp;oacute;n. Y sin mayores aspavientos se fue donde la se&amp;ntilde;ora Rana, que ten&amp;iacute;a un despacho cerca del sauce de la esquina, a comprarle un pedazo de arrollado y unos pequenes para matar el hambre.\r\n&amp;nbsp;\r\nPero como este se&amp;ntilde;or Sapo era muy porfiado y no entend&amp;iacute;a lecciones, en vez de llegar esa noche a comer a las nueve, como era lo habitual, lleg&amp;oacute; nada menos que pasadas las diez.\r\n&amp;nbsp;\r\nLa se&amp;ntilde;ora Sapa estaba tejiendo en el sal&amp;oacute;n; y, sin saludarlo siquiera, le dijo de mal modo:\r\n&amp;nbsp;\r\n--No hay comida.\r\n&amp;nbsp;\r\n--Tengo hambre --contest&amp;oacute; el se&amp;ntilde;or Sapo, con igual mal humor.\r\n&amp;nbsp;\r\n--Yo no.\r\n&amp;nbsp;\r\n--Yo s&amp;iacute;.\r\n&amp;nbsp;\r\nY como si uno era porfiado, el otro lo era m&amp;aacute;s, y ninguno de ellos quer&amp;iacute;a dejar con la &amp;uacute;ltima palabra al otro, pues a medianoche todav&amp;iacute;a estaban repitiendo:\r\n&amp;nbsp;\r\n--Yo no.\r\n&amp;nbsp;\r\n--Yo s&amp;iacute;.\r\n&amp;nbsp;\r\nY cuando apareci&amp;oacute; el sol sobre la cordillera, el matrimonio segu&amp;iacute;a empecinado en sus frases:\r\n&amp;nbsp;\r\n--Yo s&amp;iacute;.\r\n&amp;nbsp;\r\n--Yo no.\r\n&amp;nbsp;\r\nY resulta que esto pasaba poco tiempo despu&amp;eacute;s del diluvio, cuando No&amp;eacute; reci&amp;eacute;n hab&amp;iacute;a sacado los animales del Arca. Y resulta tambi&amp;eacute;n que ese d&amp;iacute;a No&amp;eacute; hab&amp;iacute;a salido muy temprano para ir a darles un vistazo a sus vi&amp;ntilde;edos, y al pasar cerca de la charca, oy&amp;oacute; la discusi&amp;oacute;n y movi&amp;oacute; la cabeza desaprobatoriamente, porque no le gustaba que los animales del Buen Dios se pelearan. Y cuando por la tarde pas&amp;oacute; de nuevo, de regreso a su casa, llegaron a sus o&amp;iacute;dos las mismas palabras:\r\n&amp;nbsp;\r\n--Yo s&amp;iacute;.\r\n&amp;nbsp;\r\n--Yo no.\r\n&amp;nbsp;\r\nLe dio un poco de fastidio a No&amp;eacute;, y, acerc&amp;aacute;ndose a la puerta de la casa de los Sapos,\r\n&amp;nbsp;\r\nles dijo:\r\n&amp;nbsp;\r\n--&amp;iquest;Quieren hacer el favor de callarse?\r\n&amp;nbsp;\r\nPero los se&amp;ntilde;ores Sapos, sin o&amp;iacute;rlo, siguieron diciendo obstinadamente:\r\n&amp;nbsp;\r\n--Yo s&amp;iacute;.\r\n&amp;nbsp;\r\n--Yo no.\r\n&amp;nbsp;\r\nEntonces a No&amp;eacute; le dio fastidio de veras y grit&amp;oacute; enojado:\r\n&amp;nbsp;\r\n--&amp;iquest;Se quieren callar los bochincheros?\r\n&amp;nbsp;\r\nY San Pedro --que estaba asomado a una de las ventanas del cielo, tomando el fresco-- le dijo a No&amp;eacute;, enojado a su vez porque hasta all&amp;aacute; arriba llegaban las voces de los porfiados discutidores:\r\n&amp;nbsp;\r\n--Los vamos a castigar, y desde ahora, cuando quieran hablar, s&amp;oacute;lo podr&amp;aacute;n decir esas dos palabras est&amp;uacute;pidas.\r\n&amp;nbsp;\r\nY ya sabes ahora, Mari-Sol de mi alma, por qu&amp;eacute; todos los Sapos de t&amp;oacute;das las charcas del mundo dicen a toda hora y a prop&amp;oacute;sito de toda cosa: --Yo s&amp;iacute;.\r\n&amp;nbsp;\r\n--Yo no.\r\n&amp;nbsp;\r\n&amp;nbsp;\r\nBRUNET, Marta. Yo s&amp;iacute;...Yo no. Cuentos para Marisol. Obras Completas de Marta Brunet. Santiago, Zig-Zag, 1962. Pp. 314-315.","author_name":"ChilePodcast","author_url":"http:\/\/www.chilepodcast.cl","html":"<iframe title=\"Libsyn Player\" style=\"border: none\" src=\"\/\/html5-player.libsyn.com\/embed\/episode\/id\/1526203\/height\/90\/theme\/custom\/thumbnail\/yes\/direction\/forward\/render-playlist\/no\/custom-color\/a9573a\/\" height=\"90\" width=\"600\" scrolling=\"no\"  allowfullscreen webkitallowfullscreen mozallowfullscreen oallowfullscreen msallowfullscreen><\/iframe>","thumbnail_url":"https:\/\/assets.libsyn.com\/secure\/content\/3080717"}